Manuel Parras, Catedrático de Comercialización e Investigación de Mercados de la Universidad de Jaén
Recientemente la Cátedra Caja Rural de Jaén José Luis García-Lomas Hernández de Economía, Comercialización y Cooperativismo Oleícola de la UJA ha presentado su Informe Anual de Coyuntura del Sector Oleícola 2024. En su opinión, ¿qué aspectos considera más relevantes a destacar de este documento?
El Informe es muy amplio, pero me centraría en varios temas que hemos resaltado, tanto en los asuntos que repetimos año tras año: análisis de la oferta, de la demanda, comercio exterior, TICs y aceites de oliva, cadena de valor, etc., como en los dos monográficos, uno sobre la PAC y otro sobre Oleoturismo.
Empezando por estos dos temas finales, la principal conclusión sobre oleoturismo es que no hay que confundir contar con recursos turísticos en oleoturismo -olivares, almazaras, envasadoras, salas de cata, etc.- con productos turísticos que es un concepto mucho más amplio. Pondré un ejemplo que todo el mundo sabrá trasladar al oleoturismo. Una ciudad puede tener una espléndida catedral -recurso turístico-, pero si no cuenta con hoteles, guías turísticos, restaurantes, etc. no tiene un producto turístico. Igual ocurre con el Oleoturismo, hay que pensar bien los proyectos con todos estos elementos anexos. Y dicho esto, la oferta de buen oleoturismo está creciendo mucho y está conformándose, no solo como una nueva fuente de renta, sino como un pilar fundamental para difundir la cultura oleícola.
Respecto de la PAC, la respuesta de Andalucía y de la provincia de Jaén a los eco-regímenes ha sido extraordinaria, acogiéndose a los tres posibles, sobre todo a los de cubierta vegetal -inerte o viva- casi el 100% de las hectáreas posible. Es una muy buena noticia.
Otro asunto no menor es la enorme incidencia del aumento de los precios en el consumo de aceites de oliva en los hogares españoles, la pérdida de peso de las almazaras cooperativas en la cadena de valor de los aceites de oliva a la que más adelante nos referimos, la cada vez mayor presencia de los productores jiennenses en los mercados de aceites envasados, el aumento de la superficie y producción de los olivares intensivos y superintensivos y la bajada del consumo en los países miembros de la UE, mientras que aumenta en países poco o nada productores como EEUU o Brasil, y el despliegue de las TICs en la oleicultura, entre otros asuntos.
En el informe se menciona la bajada de la demanda, especialmente en los hogares. ¿A qué atribuye esta caída en el consumo de aceite de oliva?
A corto plazo, se ha debido al aumento de los precios, como consecuencia de una baja oferta, por unas condiciones meteorológicas adversas. La caída del consumo de aceites de oliva, en general, y del aceite de oliva virgen extra, en particular, ha sido extraordinaria. En el año 2023 se consumió un 23,84% menos AOVE que en el año 2022. Y desde enero a noviembre de 2024 se consumió un 17,10% menos AOVE que en el mismo período del año anterior. Y este es, pese a lo negativo, un buen dato que demuestra que se está amortiguando la caída. Para ver si hay recuperación hay que esperar algún tiempo más.
Ahora bien, este comportamiento a corto plazo no debe hacernos olvidar que en largo plazo el consumo en los hogares españoles ha disminuido, incluso en periodos con precios muy bajos. También ha ocurrido en Grecia e Italia, en estos países con más intensidad. Creo que se debe al envejecimiento de la población. Los que más consumimos aceites de oliva en España somos los de más edad -hay una correlación directa entre consumo y edad- y ocurre que, a medida que cumplimos años, consumimos menos grasas -menos frituras, etc.- y, lógicamente, la demanda cae porque no está contrarrestada por el consumo de los más jóvenes o de otros colectivos a los que más adelante hacemos referencia.
¿Cuál es el impacto que ha tenido la reciente legislación en la comercialización del aceite de oliva? ¿Qué cambios legislativos cree que serían necesarios para apoyar mejor al sector?
Me referiré a dos cuestiones por elegir algunas. La legislación sobre la cadena de valor es voluntariosa, con buena intención, pero requiere una profunda revisión, a mi juicio. El coste efectivo de producción es un buen concepto, pero en el sector oleícola hay muchas empresas que no saben calcular costes. Y, aunque lo sepan, hay olivares que producen a 1,5 euros el kg de aceites de oliva y otros a 4,5 euros. Obviamente, los compradores si han de pagar el coste efectivo de producción irán primero a los de 1,5 y ¿qué pasa con los de 4,5 que sobreviven por las ayudas PAC y la mano de obra familiar? Creo que la Ley necesita un profundo debate porque la idea que la origina es buena y justa porque hay que reequilibrar el poder entre los agentes de la cadena de valor.
Otro elemento que demuestra que, a veces, no hay que legislar más, sino hacer cumplir la Ley, es el asunto de los irrellenables. Se siguen viendo aceiteras y botellas sin marca. Se rellena, aunque, afortunadamente, mucho menos. No es cuestión de Ley es cuestión de que quien tiene las competencias en consumo las ejerza con inspecciones. Nosotros, desde la IGP Aceite de Jaén, como continuación de la campaña de la Interprofesional, hemos hecho otra con la hostelería jiennense, porque Jaén ha de dar ejemplo.
Creo que no hay que legislar más, hay que hacer cumplir las leyes y si se ve que son difíciles o imposibles de cumplir o tienen efectos secundarios, modificarlas cuanto antes.
En cuanto a la demanda de aceite de oliva, ¿qué estrategias cree que podrían implementarse para recuperar el consumo en los hogares y fomentar la compra de aceite de oliva virgen extra?
Sobre las estrategias, a mi entender son diversas. La primera es unas denominaciones que el consumidor entienda e infiera calidad sin ser experto. Hace años propusimos, desde la Universidad de Jaén, algo semejante a los hoteles. AOVE, 5 estrellas; aceite de oliva virgen, 4 y “aceite de oliva-contiene exclusivamente aceites refinados y aceites vírgenes”, 3. La jungla semántica ayuda poco a aumentar la demanda del AOVE. Una de las mejores promociones que se podría hacer es esta, aunque soy consciente de que en el sector hay muchos intereses legítimos que, en este asunto, están encontrados.
En segundo lugar, una mayor implicación del sector productor en los mercados de aceites envasados. Y, en tercer lugar, hay tres segmentos de mercado clave: los millennials que consumen poco AOVE, los chefs, que tampoco consumen mucho pese a la buena salud de la gastronomía española y el papel que podrían tener impulsando la calidad de los aceites de oliva entre los turistas, y las administraciones públicas que, al menos en los territorios olivareros, deberían obligar a quienes conceden la explotación de sus cocinas o comedores a cocinar con aceites de oliva. Esta medida sería la mejor ayuda a la promoción que podrían hacer.
Según el informe, ¿Qué papel juegan las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) en el sector oleícola?
Hoy día las TICs juegan un papel esencial. En el Informe se analiza si las organizaciones del sector oleícola disponen o no de web. Los resultados muestran que son ya 626 de 1.029 las empresas, que en 2023 poseen sitio web (3,74 p.p. más que en 2022) y que son las sociedades cooperativas las que tienen una mayor tenencia de sitios webs propios, pasando del 68,92% (286 cooperativas) en 2022 al 71,57% (297 cooperativas) en 2023, con una variación de 2,65 p.p.
Por otro lado, los indicadores vinculados al proceso de compra completo y seguro muestran que los sitios web de las empresas de Jaén superan en todos los indicadores analizados a los del resto de empresas de Andalucía en más de 20 p.p.: proceso de compra completo, transacciones en línea seguras e interacción con el servidor. Los porcentajes más altos en Jaén revelan un mayor compromiso con la experiencia del usuario y la seguridad en el comercio electrónico. En cuanto al tipo de sociedades más orientadas al comercio electrónico, las sociedades no cooperativas en Andalucía lideran en el ítem del proceso de compra completo, con un 70,52% frente al 63,30% de las cooperativas. Sin embargo, las cooperativas las superan en cuanto a seguridad de las transacciones en línea y en la interacción con el servidor. Estas diferencias ponen de manifiesto que las sociedades cooperativas van por detrás en la implantación del comercio online, aunque cuando lo implementan lo hacen garantizando la seguridad y la experiencia del usuario.
Finalmente, en el Informe se recoge que los aceites de oliva son los segundos productos que mayor volumen de operaciones generan en el comercio electrónico.
El informe destaca los problemas del cooperativismo, pero también menciona la resiliencia del sector. ¿Qué factores cree que han permitido que el sector oleícola jiennense se mantenga competitivo a pesar de los desafíos?
Venimos constatando y en el Informe se observa claramente, una pérdida del peso del movimiento cooperativo en la transformación de las aceitunas en aceites de oliva. El porcentaje de empresas cooperativas e industriales se mantiene más o menos estable, en torno al 50%, aunque con una ligera tendencia al alza de las almazaras industriales. Sin embargo, las empresas industriales sí que están aumentando considerablemente la producción de aceites de oliva, en detrimento del movimiento cooperativo. En este sentido, sería interesante investigar las razones de la pérdida de peso del cooperativismo en el mercado oleícola. Tal vez se deba a que son percibidas como menos competitivas que las industriales, a que se esté produciendo una huida de socios a almazaras industriales por cobrar rápido, a una pérdida de fidelización de los socios, a que las cooperativas no satisfagan, mediante sus secciones, las necesidades de los distintos socios que las conforman, etc. Pero, insistimos, en la conveniencia de llevar a cabo un estudio que ponga negro sobre blanco acerca de este fenómeno.
Sobre la competitividad del sector oleícola jiennense, hay que destacar que, como territorio, la provincia de Jaén sigue siendo la más competitiva de España. En la provincia Jaén se produjo, como promedio de las últimas ocho campañas, el 34% de la producción española cuando en la provincia de Jaén está el 25% de la superficie olivarera. Los datos son concluyentes. Ahora bien, la intensificación en la provincia de Jaén va lenta y, en algunos territorios, será imposible intensificar, de manera que, en campañas medias, hay una parte del olivar jiennense que no es rentable si no fuera por las ayudas de la PAC y por el aporte, que no se contabiliza como costes, de la mano de obra familiar.
Finalmente, ¿cómo considera que este informe puede contribuir a la evolución futura del sector oleícola?
Cuando se creó la Cátedra en el año 2019 nos propusimos dos cosas. En primer lugar, analizar los asuntos con rigor académico, es una Cátedra Universitaria. Y, en segundo lugar, ser influyentes, sin complejos, tanto en el ámbito público como en el privado. Todo ello con el fin de hacer un sector oleícola jiennense más competitivo que es la mejor fórmula para mitigar la diáspora de talento a la que venimos asistiendo en la provincia de Jaén. Por eso, creemos que los asuntos que tratamos y las respuestas que ofrecemos responden a las demandas del sector y tratamos de orientarlo hacia la adopción de las estrategias más pertinentes para ser competitivos y, como consecuencia, rentables.